CABALLO DE PRZEWALSKI: EL RETORNO

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CABALLO DE PRZEWALSKI: EL RETORNO

Hace miles de años, el caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii) poblaba las praderas de Europa y Asia. Poco a poco fue siendo relegado a las llanuras de Mongolia, donde el último ejemplar vivo fue avistado en 1968. Alcanzó, de ese modo, el estatus de extinto en libertad, la penúltima categoría otorgada por la IUCN antes de ser una especie extinta.

Esta subespecie de caballo es la última verdaderamente salvaje que puebla la Tierra y además es la única antecesora viva de todos los caballos domésticos actuales. Fue descubierta hacia el 1870 por el explorador y geógrafo ruso Nikolái Przewalski, a quién debe su nombre.

 

 

Las principales amenazas que llevaron a este caballo a su desaparición en la naturaleza fueron la degradación del hábitat y las actividades humanas, incluida la caza, la competencia con el ganado doméstico y la hibridación con caballos domésticos.

En 1977, unos 300 caballos de Przewalski vivían en diferentes zoológicos alrededor del mundo. Mongolia y Holanda lideraron un programa de cría en cautividad, poniendo especial énfasis en evitar la endogamia o reproducción entre individuos con consanguinidad. Una década más tarde fueron liberados pequeñas manadas en Hestai National Park, en el centro de Mongolia. Su traslado desde Europa se convirtió en todo un símbolo nacional.

Actualmente más de un centenar de caballos de Przewalski viven en Hestai y se ha comenzado la reintroducción en otro territorio, en pleno desierto del Gobi. Este caballo simboliza una exitosa historia de conservación. Actualmente, la subespecie ha bajado su grado de amenaza hasta amenazado, dejando atrás las categorías de extinto en libertad y en peligro crítico de extinción.

Siguiendo con la filosofía de Viajes éticos que aplico a mis Viajes fotográficos, durante una expedición a Mongolia para fotografiar paisaje y caballos de Przewalski, decidi apadrinar un caballo en Hestai National Park. Dicho apadrinamiento consiste en realizar un donativo económico que será utilizado para costear una parte de la logística del programa de recuperación de la especie. Este donativo fue realizado conjuntamente con Ana Bru, directora de la agencia de Viajes Bru&Bru y organizadora de todos mis viajes fotográficos.